Entendemos que los conflictos son parte natural de nuestra vida, son necesarios e inevitables para que se lleve a cabo la maduración y el crecimiento de las personas y los grupos. En todas las etapas de nuestra vida, desde la infancia hasta la etapa de la madurez, las personas tienen que resolver una serie de problemas que pueden ir naciendo en las relaciones personales o de trabajo, problemas para los que posiblemente no se encuentren preparados, ni para gestionar, ni para solucionar de una forma no violenta.

Desafiar estos conflictos y buscar una solución a los mismos dota a las personas de significativos mecanismos para el crecimiento personal y para el cambio. Es por ello por lo que no se debe realizar un esfuerzo para intentar evitar que no se den estos conflictos, sino para conseguir gestionarlos con eficacia.

De igual modo, es importante resaltar que tampoco es conveniente buscar o provocar ocasiones o situaciones para que se den, lo importante es aprender a ver los conflictos de modo positivo y como un proceso de mejora.